Las categorías mini y preinfantil vivieron una extensa pero inolvidable jornada en la Cancha Panamericana, donde el Tour Festival de Hockey Patín 2026 volvió a reunir a jugadores, entrenadores y familias alrededor de la formación, la alegría y el juego limpio.

Fue maravilloso ver nuevamente a los equipos de Antioquia participando en este encuentro. Aunque hizo mucha falta el gran Club Orión, la jornada permitió reencontrarse con clubes que continúan trabajando por el futuro del hockey departamental.

Uno de los momentos más emocionantes fue volver a ver a los niños del Club Halcones rodando, compitiendo y divirtiéndose en la pista. Su regreso le aportó entusiasmo a un festival pensado para que los más pequeños aprendan, compartan y fortalezcan su amor por el deporte.

También se destacó la participación del Club Corazonistas, que presentó tres equipos. Una presencia que demuestra la fuerza de sus procesos formativos y el crecimiento que continúa teniendo el hockey sobre patines en Antioquia.

Aunque la programación fue extensa y se prolongó hasta la noche, jugadores, familias y entrenadores terminaron fortalecidos por una experiencia que fue mucho más allá de los partidos. Cada encuentro dejó aprendizajes, nuevas amistades y recuerdos para quienes acompañaron la jornada.

Un cierre que representó todo lo que debe ser un festival

El partido entre Halcones y Sabaneta resumió la verdadera esencia del Tour Festival.

Minutos antes de comenzar, la portera titular de Halcones tuvo que abandonar la pista por una pequeña lesión. Ante la emergencia, una de sus compañeras asumió el reto de vestirse como arquera. Fue entonces cuando el portero de Sabaneta se acercó para darle indicaciones y compartir algunos consejos sobre la posición que estaba a punto de ocupar.

No importaban los colores ni que minutos después fueran rivales. En ese instante solo había un niño ayudando a otra niña a sentirse preparada y segura dentro de la pista.

Antes del partido, los jugadores de ambos clubes compartieron entre risas y camaradería. Durante el encuentro, las barras de Halcones y Sabaneta aplaudieron las buenas jugadas de los dos equipos, entendiendo que en estas categorías el verdadero triunfo está en aprender, disfrutar y crecer juntos.

La jornada terminó cerca de las diez de la noche, con los niños recibiendo sus medallas y comiendo paleta. Cansados, pero felices; con la satisfacción de haber vivido una fiesta deportiva en la que el compañerismo fue el gran ganador.

Porque un festival no debe medirse solamente por goles o resultados. También se reconoce en los gestos de solidaridad, en las familias que acompañan, en los entrenadores que forman y en los niños que descubren que un rival también puede ser un amigo.

El hockey se juega, se siente y se cuenta.

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