El hockey sobre patines brasileño volvió a tener una final de alto voltaje. En Santos, el Sertãozinho Hóquei Clubederrotó 7-6 al Clube Português do Recife y conquistó el Campeonato Brasileiro Sênior Masculino 2026, alcanzando su título nacional número 23, según el reporte de GE Globo y HoqueiPT.
La definición tuvo todos los ingredientes de una final grande: intensidad, remontada, empate agónico y un gol decisivo de Sertãozinho cuando faltaban menos de 30 segundos para el cierre. TV OK Brasil calificó el partido como una de las decisiones más emocionantes del hockey brasileño reciente.
Pero el dato deportivo no alcanza para explicar la importancia del torneo. Sertãozinho no es apenas un campeón: es una ciudad y un club que han construido identidad alrededor del hockey sobre patines. GE recuerda que el equipo es considerado patrimonio inmaterial de Sertãozinho, municipio reconocido como capital nacional de la modalidad.
El camino al título también confirmó jerarquía. Sertãozinho superó a Portuguesa por 9-2 en cuartos y al Internacional por 6-1 en semifinales, antes de vencer al Português do Recife en la final. Del otro lado, el club pernambucano había llegado fuerte: cerró la fase de grupos con tres victorias, 14 goles a favor y ninguno en contra.
Ese contraste habla bien del campeonato: no fue un paseo, fue una competencia con rivalidad, nivel técnico y clubes de distintas regiones empujando la escena. Además, el torneo contó con ocho equipos, se jugó del 27 de abril al 2 de mayo y tuvo al Internacional como anfitrión en Santos.
La lectura regional es clara: si Brasil acelera, el hockey sobre patines sudamericano gana. Argentina sigue siendo potencia histórica, Colombia viene creciendo con procesos de clubes y selecciones, y Brasil tiene una tradición que no puede quedarse dormida. Un campeonato nacional competitivo, con transmisión, cobertura, narrativa y clubes activos, fortalece el ecosistema continental.
La edición 2026 dejó una señal poderosa: Brasil tiene memoria, tiene nombres propios y tiene público. Ahora el reto es convertir esa chispa en estructura: más base, más calendario, más visibilidad, más formación y más competencia femenina y juvenil.
Porque cuando Brasil se toma en serio el hockey sobre patines, no solo gana Sertãozinho. Gana la región. Gana el deporte. Y gana una modalidad que necesita dejar de vivir de la nostalgia para volver a rodar con ambición.